La gran cortina

La gran cortina

Se dice que siempre es más vil, fácil y rápido destruir una reputación que ganar lenta y profesionalmente influencia y credibilidad(1)

Ayer vi en televisión una publicidad sobre mi caída y lo más doloroso es que yo todavía no me veo en el suelo, porque mientras esté vivo siempre voy a seguir en la lucha por demostrar mi inocencia.

Un juicio paralelo es el conjunto de informaciones aparecidas en los medios de comunicación sobre un asunto a tratar por el órgano judicial, que genera una valoración social del comportamiento de personas implicadas (2).

Lo he estado viviendo por lo que se me atribuyen actos ilegales a partir de premisas falsas, pero para poder continuar la página, debo hacer unas confesiones:

  • tuve problemas con algunos excesos: como cualquier ser humano, por el alto estrés relacionado con mi cargo, excesos que se daban en el ámbito estrictamente personal y que me llevaron a cometer errores en mi vida matrimonial, preocupado modifiqué algunos comportamientos que lo estaban deteriorando. Esto sucedió después de mi viaje a Panamá y antes del que hice a México este año. En México no hubo fiestas y mi único contacto con alcohol fue un brindis.
  • Sí conozco a Juan Carlos Bolaños y tengo muchos conocidos en común, más de los que uno pudiese esperar, pero no me une ningún vínculo de amistad personal con él que pudiese afectar mi labor como juez (ni en lo legal ni en lo ético).
  • Soy un apasionado por lo que hago, por ejercer justicia y por lograr ese objetivo no he tenido problemas en ganarme enemigos. Ahora muchos de ellos se alegran. Pero cada enemigo me lo he ganado haciendo el bien al país y en respeto de la ley (razón por la que se me brindan medidas de seguridad).
  • No he mentido con respecto al viaje a Panamá, aunque es evidente que no suministré toda la información. Cuando un periodista de un diario nacional me abordó para preguntarme sobre ese viaje, ocurrido muchos meses atrás, solo acaté a responderle respecto a UNA sola de las acciones que realicé en Panamá y fue la PRIMERA que se me vino a la mente, porque el periodista me estaba preguntando por un viaje que podía afectar mi vida privada, siendo mi esposa y mis hijos mi PRIORIDAD y por quienes estoy dispuesto a enfrentar cualquier tortura con tal de protegerlos.
  • Yo pagué mi tiquete, la tarjeta no me pertenece a mí, pero mucho menos pertenece a Juan Carlos Bolaños, de él nunca he recibido absolutamente nada.  La prueba correspondiente ya fue incorporada al expediente en el que acreditaré mi inocencia, sin exponer a mi familia.
  • Lo que he procurado mantener fuera del ojo público ha sido relacionado con mi vida privada, pero en todo lo demás desde un inicio he sido un libro abierto: mis cuentas bancarias y declaraciones de bienes las puse a disposición de las entidades que me están investigando. Yo mismo solicité la investigación que está en curso, estoy seguro de que haber fallado como esposo no me hace ser mal magistrado, aunque esto pese a quienes, por temas políticos, me catalogan de “derecha” o conservador.  A quienes tienen dudas, los invito a revisar mis resoluciones desde el ámbito jurídico.

El Gran Jefe

Mientras fui Ministro de Seguridad del Gobierno de Luis Guillermo Solís, faltaría a la verdad si digo que vi actos irregulares de su parte, de Mariano Figueres o de su equipo más cercano.

El Cementazo me tomó por sorpresa como a cualquier otro costarricense. Y al igual que muchos, jamás pensé que fuese a revelar tantos secretos del gobierno, pero mucho menos pensé que me fuese a reventar a mí, que no tengo nada que ver con créditos bancarios, modificaciones de reglamentos o acciones que pudiesen favorecer a un empresario.

La gran cortina de humo

Estimado(a) costarricense, en este momento hay suficientes pruebas de acciones irregulares, o cuando menos sospechosas, de funcionarios del gobierno. Pero de momento, únicamente hay suspensiones o consecuencias en el Poder Judicial.

Si se es acucioso con la investigación realizada en la Asamblea Legislativa, todas las personas del Poder Judicial que se han presentado a comparecer HAN NEGADO PRESIÓN ALGUNA PARA RESOLVER DE LA FORMA EN QUE LO HICIERON. Todas han negado mi participación en las deliberaciones jurídicas realizadas, han justificado que sus decisiones se ajustaron a las exigencias de las leyes, sin embargo sigo siendo señalado y peor aún, alguien ha insinuado que el verdadero Gran Jefe soy yo.  Es absurdo e insultante. Este es un tema el cual quienes han querido convertirse en paladines de la justicia y la decencia deberían aclarar.

Uno se pone a pensar en cómo hay algunas publicaciones que, a pesar de tener acceso a información privilegiada sobre este tema y que, más bien parecen proceder de una agencia de investigación, sean incapaces de revelar quién es ese Gran Jefe.

¿Podría estar cierto periodista utilizando fuentes ilegales de prueba DISque para hacer periodismo de investigación?

Yo no lo sé… Pero debería investigarse.

Si hay algo oscuro en el Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial, la prensa y opinión pública deben poner los reflectores en la oscuridad y desaparecer toda duda o evidenciarla.
*

1- Texto tomado en parte y adaptado de Esquivel, Javier. «Golpes y juicios mediáticos: estrategias para la sucesión.» Mexican Times Piensa Global Opina Local, s.f.

2- Montalvo, Juan Carlos. «Los juicios paralelos en el proceso penal: ¿anomalía democrática o mal necesario?» Revista de Derecho y Política N°16, 2012: 105-125.

 

La recusación

La recusación

La labor del juez es el ejercicio de la justicia a través del cumplimiento de la ley, por lo que sus resoluciones no deben estar dirigidas a ganar popularidad y mucho menos cumplir fines políticos.

La independencia judicial es la piedra angular de toda democracia y en ninguna circunstancia puede utilizarse para servirle al político en sus luchas, cortinas de humo y mucho menos en sus venganzas.

Si miembros de los Supremos Poderes han sido señalados por posibles actos irregulares, lo que corresponde es una investigación rigurosa y respetuosa de la ley, con el fin de garantizarle a la población que la justicia será cumplida.

Lo que no corresponde son los juicios mediáticos, donde el fin no es la justicia, sino el servir a los intereses del que pueda mejor influir a la opinión pública.

La libertad de prensa debe servir para poner el foco en la oscuridad de la que se vale la corrupción y hacer presión para que se haga justicia. Pero nunca para servir como cortina de humo que nos distancie de llegar a una justicia rápida y cumplida.

En mi caso, cuando los reflectores apuntaron a mi vida privada, mi primer reflejo fue protegerme y al darme cuenta que se estaba poniendo en duda mi probidad como juez, lo primero que hice fue solicitar una investigación.

La recusación.

Ayer contesté el traslado de cargos conforme al plazo de ley. En el primer apartado solicité que varios señores magistrados no resolvieran mi caso por diferentes razones como el adelanto de criterio, ser mis testigos en el procedimiento, buscar que el expediente se ventilara públicamente (la ley establece que es privado) y otros por haber resuelto conmigo el expediente por el que se me investiga de los diputados Otto Guevara y Morales Zapata.

Sin embargo como en horas de la mañana se publicó en prensa parte del expediente, la Corte Plena que ya conocía de esto desde el mes pasado, sesionó de urgencia para suspenderme.

Antes de votar resolvieron las recusaciones y se dio la impresión que las estaba presentando en el acto para evitar la toma de decisiones, cuando lo que estoy solicitando es que mis testigos y quienes ya han dado a entender que soy culpable sin haber estudiado siquiera mis pruebas no sean mis juzgadores.

En el contexto actual donde se me endosa la responsabilidad de la modificación de reglamentos de importación, la gestión de créditos multimillonarios y se me criminaliza el conocer a alguien que muchas personas conocen, parece que aspiro a algo que no merezco, pero ser juzgado por jueces objetivos no es un capricho, es un derecho que garantiza la justicia en el resultado del procedimiento.

Aunque el expediente es privado es muy probable que se filtre nuevamente y cuando la opinión pública lea las recusaciones entenderá que fueron redactadas desde hace días y no ayer en la mañana.

¿Qué sería de una sociedad donde los tribunales toman decisiones para agradar un sector y no bajo criterios jurídicos y de respeto de derechos fundamentales?

Simple, sería una donde se daría mucho espectáculo para quienes observan el litigio y una absoluta desgracia para quien está litigando, ya que la sentencia se haría al tenor de la agenda del medio de comunicación protagónico o influyente.

De momento, quienes estamos siendo señalados, debemos ponernos a la orden de la justicia, tolerar el escrutinio público y esperar un respeto de nuestros derechos constitucionales.

 

Yo pagué mi tiquete de avión

Yo pagué mi tiquete de avión

El día de hoy conforme al plazo presentaré la contestación del traslado de cargos ante el magistrado instructor que lleva mi causa, en el documento está el detalle de mis actividades en el viaje a Panamá.

Pagué mi boleto de mi propio dinero y no viajé con ningún costarricense al país vecino, lo sostengo: me desplacé solo y allá fui recibido por una persona para actividades de carácter privado, no comerciales, ajenas a mi cargo y labor profesional.

Esta circunstancia personal y de fuerte repercusión en mi vida familiar, es explicada detalladamente, con los respectivos documentos, razones y pormenores en la contestación.

Lamento mucho que una persona en el Poder Judicial o en la aerolínea se presten para un juicio mediático, para publicaciones con información que no está completa, pese a que afirman basarse en el expediente disciplinario, al que aluden de manera selectiva y con el fin de perjudicarme.

Me seguiré defendiendo ante la instancia correspondiente, fuera de juicios mediáticos, en total respeto de la ley.

Yo pagué mi boleto, los motivos de mi viaje son totalmente ajenos a Bolaños, sus créditos o negocios, este señor nunca me ha pagado nada, esto es un asunto de mi vida matrimonial que estoy resolviendo en casa.

Sobre las llamadas de mi letrado

Sobre las llamadas de mi letrado

 

El 21 de setiembre se publicó la noticia “Segundo audio involucraría al Presidente, Mariano Figueres y Celso Gamboa” donde el abogado José Pablo Badilla y otro manifiestan tener un audio que me perjudica, mi respuesta fue clara: que se revelen los audios.

Hoy el licenciado Badilla alega temer por su vida (lo cual es muy serio, como abogado sabe que debe apersonarse al Poder Judicial para que solicite protección al OIJ) y luego despliega una teoría de conspiración donde tergiversa la declaración del exfiscal don Frankarlo Pessoa en la Comisión del Cementazo, pero la verdad es otra.

Existe una razón con fundamento legal, moral y de interés público por la cual existía un motivo en el tema. Nunca hubo influencia nuestra en el mismo y así lo indicó el señor Pessoa en la comparecencia, quien aclaró que el caso investigado no se relacionaba con la investigación que lleva a cabo la Asamblea Legislativa y que no existió presión alguna o solicitudes de información que se relacionaran con el fondo del asunto.

La confidencialidad de la misma no me permite revelarla por este medio, pero cuando salga a la luz, se comprenderá el porqué de todo.

¿De qué trata? Algo gravísimo que espero el Ministerio Público realice una autorización que me permita en la Asamblea Legislativa, cuando comparezca, dar los detalles con la tranquilidad de no estropear investigaciones en curso.

Mientras tanto aseguro categóricamente que Badilla especula como lo ha hecho en otros casos (en este sentido ver el voto 2010-1367 de la Sala Tercera) y los costarricenses deben preguntarse por qué tanta indignación por parte del señor cuando el Ministerio Público empezó a moverse.

Si existe el segundo audio o no, solo lo sabrán las personas que lo afirman, pero lo que sí sabemos es que se están dando detalles de supuestos contenidos, pero sin mostrarlo.

¡Para verdades, el tiempo!

Sí, don Ottón estuvo en mi casa

Sí, don Ottón estuvo en mi casa

El 1º de junio del 2015, don Ottón estuvo en mi casa para conversar sobre un tema que era de gran interés para él.

No llegó de sorpresa, me había solicitado ese mismo día que le recibiera y como Subjefe del Ministerio Público (no era ministro como manifestó en el plenario) le abrí la puerta de mi hogar por su investidura de diputado, aunque era una conducta extraña que en su momento reporté a mi entonces jefe don Jorge Chavarría.

El contenido de la conversación no lo voy a hacer de conocimiento público por este medio, pero en la instancia de investigación que corresponda, sea legislativa o Tribunales de Justicia, con gusto colaboraré: es mi deber. Nada más puedo adelantar que el motivo de la reunión es distinto al que el señor Ottón indicó en el plenario: lo que dijo no es cierto.

A su vez, el mismo don Jorge Chavarría en el programa Hablando Claro lo señala: quería un acusador privado manejado desde su curul para acabar con sus enemigos políticos.

Espero que sus solicitudes no acogidas no sean la verdadera estrategia que utiliza para manchar mi nombre sin reparo alguno. Y es que no es la primera vez que Ottón narra hechos alternativos con un tema relacionado conmigo, ya que en el Semanario Universidad indicó lo siguiente:

“Antes el PUSC y el PLN se alternaban la elección de magistrados. Ahora las cosas son más complicadas y lentas, pero pude ver de nuevo a esos partidos actuar como en el pasado, al impedir que compareciera el magistrado Jesús Ramírez para reelegirse. De Celso Gamboa sé de estrategias para ganarse la voluntad de diputados. La mía me la quiso comprar pasándome información de todo lo que pasaba en el gobierno de Luis Guillermo ” Ottón Solís. Semanario Universidad.

Absolutamente falso. Don Ottón aquel día se retiró de casa con educación pero sin felicidad ya que mis respuestas jurídicas no fueron de su agrado, lo que él quería de mí como subjefe del Ministerio Público no fue satisfecho. Lo remití a que presentara su solicitud por la vía correspondiente, como efectivamente lo hizo.

Cuando me postulé para magistrado sabía que no contaba con su voto y lo acepté. Mi comunicación sobre el tema está en mi whatsapp y también en el de él salvo que la haya borrado:

otton solis celso gamboa

Confío que él revelará lo que vino a pedir a mi hogar por razones éticas y por mística.

Y al mismo tiempo, espero que no esté cohonestando una estrategia para sacarme de la Corte y colocar a alguien que le diga que sí a todo.

¡Para verdades, el tiempo!


Lectura obligatoria:

Medio digital quiere mi cabeza.

Fotografía de Ottón Solís por El Mundo.CR

¡Medio digital quiere mi cabeza!

¡Medio digital quiere mi cabeza!

La libertad de prensa y la libertad de expresión son la base de nuestra democracia, por lo
que como ciudadano costarricense y funcionario público siempre he aplaudido la labor de la prensa para señalar los puntos que deben ser investigados por ser de altísimo interés público.

No importa si el medio de comunicación tiene intereses o presiones del grupo económico del que forma parte ya que entre todos los medios de comunicación y ciudadanos debemos llegar a un balance en búsqueda de la verdad. Con mi blog busco ayudar a ese balance.

Lo que no se vale es el revanchismo, creación de cortinas de humo o el ataque injustificado con el fin de destruir la reputación y carrera de una persona.

El mismo medio que mediante un titular malicioso me vincula con acciones que favorecen al crimen organizado, es el mismo que presenta dos noticias igual de tendenciosas:

☓- Fiscal General y magistrado Celso Gamboa se contradicen con el “cementazo”.

☓- “Amiguismo” entre fiscal general y magistrado es inconveniente, señalan expertos”.

Sobre la primera nota, aclaro: es falso que haya acompañado al empresario Juan Carlos Bolaños a una audiencia al Ministerio Público.

Sobre la segunda, es tan absurda que quiere hacer ver mal situaciones que son normales en el ser humano, que es tener lazos de amistad.

Sobre el falso acompañamiento.

Ya como magistrado me dirigía a Tribunales y en las gradas JCB me reconoció: “Don Celso, qué bueno que lo veo, necesito un papel de la fiscalía y no entiendo dónde queda esa oficina de Probidad”.

El señor necesitaba una constancia, entonces como era de camino avanzamos juntos como un minuto y una vez le indiqué cuál era la oficina respectiva, nos despedimos.

En el momento que actos de amabilidad son señalados como corruptos, hay algo sospechoso en el dedo acusador.

A raíz de las maliciosas insinuaciones, mis asesores legales contactaron a los del señor Bolaños, quienes facilitaron el documento que el FISCAL ADJUNTO I Róger Solís Corea otorgó ese día, el cual reza:

CONSTANCIA: A quien interese, hago constar que al ser las catorce horas y veinte minutos del dieciocho de abril de 2017, consultado nuestro Sistema Electrónico de Gestión, el señor Juan Carlos Bolaños Rojas, céd. 01-1037-0745, no cuenta con ninguna causa abierta en la Fiscalía de Probidad, Transparencia y Anticorrupción”.

Ese documento será aportado a sede judicial con el fin de desacreditar el infundado rumor en cuanto a que lo acompañé a una audiencia.

Dado lo anterior, es jurídicamente imposible que le hiciera compañía en una indagatoria, entre muchas obvias razones, por una razón más sencilla: en ese momento
no era imputado (ni siquiera personaje público en polémica).

Ni siquiera el señor realizaba un trámite donde pudiese ocupar que se acelerara un proceso, que es algo propio del tráfico de influencias, delito el cual insinúan que cometí.

Sobre el “amiguismo” con el Fiscal General.

Al Fiscal General se le ataca porque trabajé con él, porque gozamos de buena amistad, lo cual es legal y esperable entre quienes fueron compañeros de trabajo cercanos. Además el Código Procesal Penal prevé los procedimientos para que un funcionario pueda apartarse de una investigación cuando goza de una amistad íntima con una persona investigada.

Si el conocerse, con otra persona, fueran razones suficientes para que un fiscal o un juez deban apartarse de conocer un caso, la justicia en este país tan pequeño sería imposible (en algún momento jueces, abogados particulares, defensores públicos o fiscales han sido profesor/alumno, compañeros de clase, compartido en eventos académicos, coincidieron en alguna actividad del Colegio de Abogados, etc., el círculo de los que se dedican exclusivamente a materia penal es relativamente pequeño).

Conozco a cada uno de los fiscales de este país, con la mayoría tengo buenas relaciones, mas no tengo amistad íntima con la mayoría de ellos y su profesionalismo es tan grande que nunca les ha impedido conocer a una persona para hacer bien su trabajo.

La labor profesional que hacemos en el Poder Judicial puede y debe ser debatida desde el ámbito técnico jurídico, pero nunca desde la perspectiva política, porque esto generaría inseguridad jurídica e indefensión a los ciudadanos.

Tengo la conciencia tranquila, aunque emocionalmente sí estoy afectado, pero me tengo que seguir defendiendo.

Leer:

Sensacionalismo y mala fe

¡Qué se revelen los audios!

¡Qué se revelen los audios!

Hoy Diario Extra y un destacado influenciador publican sobre la posible existencia de un audio en cual se me involucra en tramas y relaciones cuestionadas.

Más que la suposición sobre la existencia de un audio, lo más preocupante es que hablen sobre el supuesto contenido, donde se daña mi honor y me destruye como persona.

Por lo más sagrado que tengo en esta vida ¡si alguien tiene audios que los publiquen!

Sé que es imposible que aparezca mi voz o que alguien afirme con fundamento que le he beneficiado en créditos bancarios o en algún favor judicial.

Se me coloca constantemente en la posición de probar que algo no ocurrió (invertir la carga de la prueba), pero lo que corresponde en lógica y justicia es que quienes tengan ese audio lo revelen íntegro, sea un medio de comunicación, miembros de Supremos Poderes u otro que pudiere mantenerlo en su poder.

La destructividad con que se me ataca sin pruebas y se me exige que aclare está llegando a niveles inimaginables por lo que de todo corazón: publiquen los audios.

No se vale jugar con mi nombre, enlodar, destruir moralmente y presentar insinuaciones de supuestos audios como si existieran para ponerme en la imposible posición de defenderme.

¡De una vez por todas: revelen los audios!