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Escoltas, una necesidad amparada a derecho y no un lujo

Escoltas, una necesidad amparada a derecho y no un lujo

Se ha señalado de forma infundada que mentí a los magistrados sobre las medidas de seguridad conocidas como “escoltas”.  

Si una magistrada por error da un dato inexacto o incorrecto, no significa que haya mentido, pero tampoco esto significa que la persona que tiene el dato exacto haya faltado a la verdad. Si un medio de comunicación asevera en un titular que he mentido, falta a la ética periodística y desnuda su agenda.

Mi trabajo en Limón contra el crimen organizado y narcotráfico me generó una serie de enemigos, algunos de ellos reconocidos en juicios mediáticos quienes han expresado abiertamente sus amenazas.

En una oportunidad fui el objetivo de un atentado fallido ya que la bala no me alcanzó ni a las personas que me rodeaban, sin embargo, esto nunca me detuvo en mi lucha contra el crimen organizado.

Serví al país como Comisionado Nacional Antidrogas, Viceministro y Ministro de Seguridad y director de la DIS, posiciones en las que siempre tuve al narcotráfico como objetivo, ya que este delito destruye nuestra sociedad y genera más violencia.

Cuando empecé a trabajar en la Sala III fui consultado sobre las personas que me acompañan en la labor de seguridad, manifesté que son medidas extraprocesales fundadas en resoluciones emanadas de órganos competentes, palabras más, palabras menos, y no hubo dudas ni aclaraciones adicionales que me fueran solicitadas.

Si algún compañero o compañera interpretó mis palabras como si esto fuera parte de la Unidad de Víctimas y Testigos del Ministerio Público es un error, así como también lo es hacer público que un sujeto se encuentra bajo protección o no, porque en un tema tan sensible existe el deber legal de confidencialidad.

La protección que se me brinda es una necesidad, amparada a derecho. Mis fuertes e incansables acciones contra el crimen organizado generaron la necesidad de esa protección, la cual tiene un amplio fundamento legal: dictámenes de la Procuraduría General de la República N° C-064-1997 y C-293-2003, artículos 12, 139 inciso 3) y 140 incisos 6) y 16) de la Constitución Política, artículos 4 y 5 de la Convención Americana de Derechos Humanos, artículo 1, 2, 4, 8 incisos c) y d) y 22 de la Ley General de Policía .

La Unidad Especializada de la Dirección General de la Fuerza Pública brinda esta protección desde el 28 de febrero del 2015, a quienes aprovecho para expresar públicamente mi gratitud.

Quienes hemos recibido esta protección podemos dar fe que en todo momento se añora la libertad de la que goza todo costarricense en la calle, pero es el precio a pagar por dar la milla extra en la lucha contra la delincuencia.

Cientos de detractores me los he ganado por actuar con firmeza contra la delincuencia, de la cual necesito protección para poder seguir dando esa lucha por Costa Rica.

Ante lo que se me acusa me defiendo con la verdad

Ante lo que se me acusa me defiendo con la verdad

En la comparecencia ante los señores diputados de la Comisión Investigadora de los Créditos Bancarios respondí cada pregunta con la verdad, aunque sabía que sería muy doloroso ya que era necesario ventilar temas de mi vida familiar muy privados sobre el viaje a Panamá.

Aunque las preguntas no se enfocaron en lo que se esperaba como lo son los asuntos crediticios de una empresa importadora de cemento (razón de ser de la Comisión), se me señaló de mentir en mis manifestaciones previas a la prensa sobre el viaje a tierras canaleras.

En octubre del año pasado comuniqué en mi casa que iba para Panamá por motivos laborales para ocultar que me vería ahí con otra persona que no es costarricense, panameña o asiática, con quien no podía ser visto por razones estrictamente personales.

Cuando todo esto inició y un periodista me preguntó sobre este viaje, el mundo se me vino encima, pensé en mi hogar, que mi hijo estaba recién nacido para esas fechas y la tormenta que enfrentaría, por eso tuve la descontextualizada respuesta que viajé a comprar ropa de bebé (sí compré, pero no andaba en eso), ese ocultamiento a mi familia ya es burla y escarnio nacional, cuyas consecuencias personales estoy enfrentando.

En lo que tiene que ver con mi vida pública, mi trabajo como magistrado, sin ser perfecto no he fallado, por lo que las “mentiras” que se me endosan son de mala fe o conclusiones precipitadas:

➤El viaje a Panamá fue estrictamente personal y lo mantuve en secreto en el ámbito familiar. Por ende, toda la logística estuvo diseñada para que en mi casa no se dieran cuenta del motivo.  No quería toparme con nadie conocido, me hospedé en dos hoteles como parte de mi privacidad, y en más de una ocasión me tocó disimular con personas que me saludaron, entre ellas Bolaños, quien andaba en sus asuntos y estaba en solo UNO de los dos hoteles donde yo dormí.

➤Es falso que el letrado Justo Pastor López llamara de mi parte a Frankarlo Pessoa para asuntos relacionados con causas penales de créditos bancarios. Fui informado de una aparente situación muy grave en un juicio de Guillermo Quesada no relacionado con el asunto de la Comisión, lo hice de conocimiento del Ministerio Público (tal como corresponde) y le di un seguimiento básico, como lo indiqué claramente ante los señores diputados.

➤Es falso que mi letrado visitara la Fiscalía por razones distintas a la gran amistad que lo une con ex-compañeros con los que trabajó recientemente.

➤Es falso que acompañara a Bolaños a una audiencia o indagatoria en la Fiscalía. Lo que él necesitaba es similar a la hoja de delincuencia y la misma funcionaria Gabriela Quirós dejó claro en la Comisión que no le hice el trámite.

➤Es falso que don Ottón Solís me buscó exclusivamente para denunciar asuntos relacionados con un cantón guanacasteco, si lo mencionó cuando estuvo en mi casa fue circunstancial pero ahora se convirtió en su coartada para negar que me pidió perseguir penalmente a sus enemigos políticos, el entonces diputado Henry Mora y a los diputados Luis Vásquez y Jorge Rodríguez, lo remití donde el fiscal general quien es el único que puede investigar a miembros de Supremos Poderes. El no poder satisfacer a Solís me hizo merecedor de su odio pero yo no puedo actuar contra los deberes del cargo.

Mi vida está armada en la verdad y mi falla familiar de hace un año ya fue confesada no solo en mi casa, para mayor dolor lo tuve que hacer frente al país.

No tengo conocimiento, relación o nexos con créditos bancarios para importación de cemento, modificación de reglamentos, mensajes de whatsapp urgiendo y felicitando por desembarcos ni he estado en reuniones en Casa Presidencial, Asamblea Legislativa o ministerios sobre el tema.

Nunca he resuelto una causa penal contra Juan Carlos Bolaños, la sentencia de desestimación en favor de Otto Guevara Guth y Víctor Morales Zapata, se hizo por recomendación del Ministerio Público y el proyecto de desestimación estaba a cargo del magistrado presidente doctor Carlos Chinchilla, dicha sentencia la firmé junto a cuatro colegas magistrados.
IMPORTANTE:

➤El fiscal Ricky González, encargado del proyecto en el Ministerio Público, bajo fe de juramento, manifestó que NO recibió ninguna presión sobre este caso. De nadie, ni de Jorge Chavarría, a pesar de que este último lo está señalando como el único responsable.

➤El magistrado Chinchilla ha aclarado en medios que no es mi amigo y en lo laboral tampoco ha mostrado solidaridad o respeto por mis derechos. Confío que él manifestará bajo juramento en la comparecencia legislativa que no recibió presiones mías para la resolución desestimatoria en la causa contra Guevara y Zapata. Don Carlos es de los jueces más prestigiosos del país como para dejarse influenciar por algún colega.

➤Falta por comparecer  la letrada o letrado del magistrado Chinchilla que redactó el proyecto de desestimación, quien estoy seguro dirá la verdad y bajo fe de juramento dejará claro, como todos, que tampoco recibió presión alguna. A pesar de que don Carlos no es mi amigo, confío en su probidad y que saldrá bien librado de estos señalamientos.
Costarricense, las pruebas son contundentes, no hay espacio para tráfico de influencias de mi parte.

Es cierto que NO debí ir a Panamá, pero no tiene relación en absoluto con cemento chino pero sí con desaciertos personales sin relación a mi trabajo. Arreglé mi vida después de ese viaje y no sentí que fuera necesario dar pormenores en mi hogar, hoy ya todo se sabe y a nivel nacional.

El viaje a Panamá fue el último de su especie, fallé como esposo pero mi cargo lo he ejercido con probidad. Soy inocente y no descansaré hasta demostrarlo. Por esto, no me abstuve de declarar ante los señores diputados, en contra de las recomendaciones de mi doctor, familia y amigos.

Aunque no tiene nada de malo abstenerse de declarar, sí debo expresar que en algunos momentos sentí que no se busca solo la verdad, también hay intención de adelantar criterio, culpabilizar, humillar, herir y avergonzar al compareciente, sobre todo con hechos no relacionados con el ámbito de investigación de la Comisión.

 

La gran cortina

La gran cortina

Se dice que siempre es más vil, fácil y rápido destruir una reputación que ganar lenta y profesionalmente influencia y credibilidad(1)

Ayer vi en televisión una publicidad sobre mi caída y lo más doloroso es que yo todavía no me veo en el suelo, porque mientras esté vivo siempre voy a seguir en la lucha por demostrar mi inocencia.

Un juicio paralelo es el conjunto de informaciones aparecidas en los medios de comunicación sobre un asunto a tratar por el órgano judicial, que genera una valoración social del comportamiento de personas implicadas (2).

Lo he estado viviendo por lo que se me atribuyen actos ilegales a partir de premisas falsas, pero para poder continuar la página, debo hacer unas confesiones:

  • tuve problemas con algunos excesos: como cualquier ser humano, por el alto estrés relacionado con mi cargo, excesos que se daban en el ámbito estrictamente personal y que me llevaron a cometer errores en mi vida matrimonial, preocupado modifiqué algunos comportamientos que lo estaban deteriorando. Esto sucedió después de mi viaje a Panamá y antes del que hice a México este año. En México no hubo fiestas y mi único contacto con alcohol fue un brindis.
  • Sí conozco a Juan Carlos Bolaños y tengo muchos conocidos en común, más de los que uno pudiese esperar, pero no me une ningún vínculo de amistad personal con él que pudiese afectar mi labor como juez (ni en lo legal ni en lo ético).
  • Soy un apasionado por lo que hago, por ejercer justicia y por lograr ese objetivo no he tenido problemas en ganarme enemigos. Ahora muchos de ellos se alegran. Pero cada enemigo me lo he ganado haciendo el bien al país y en respeto de la ley (razón por la que se me brindan medidas de seguridad).
  • No he mentido con respecto al viaje a Panamá, aunque es evidente que no suministré toda la información. Cuando un periodista de un diario nacional me abordó para preguntarme sobre ese viaje, ocurrido muchos meses atrás, solo acaté a responderle respecto a UNA sola de las acciones que realicé en Panamá y fue la PRIMERA que se me vino a la mente, porque el periodista me estaba preguntando por un viaje que podía afectar mi vida privada, siendo mi esposa y mis hijos mi PRIORIDAD y por quienes estoy dispuesto a enfrentar cualquier tortura con tal de protegerlos.
  • Yo pagué mi tiquete, la tarjeta no me pertenece a mí, pero mucho menos pertenece a Juan Carlos Bolaños, de él nunca he recibido absolutamente nada.  La prueba correspondiente ya fue incorporada al expediente en el que acreditaré mi inocencia, sin exponer a mi familia.
  • Lo que he procurado mantener fuera del ojo público ha sido relacionado con mi vida privada, pero en todo lo demás desde un inicio he sido un libro abierto: mis cuentas bancarias y declaraciones de bienes las puse a disposición de las entidades que me están investigando. Yo mismo solicité la investigación que está en curso, estoy seguro de que haber fallado como esposo no me hace ser mal magistrado, aunque esto pese a quienes, por temas políticos, me catalogan de “derecha” o conservador.  A quienes tienen dudas, los invito a revisar mis resoluciones desde el ámbito jurídico.

El Gran Jefe

Mientras fui Ministro de Seguridad del Gobierno de Luis Guillermo Solís, faltaría a la verdad si digo que vi actos irregulares de su parte, de Mariano Figueres o de su equipo más cercano.

El Cementazo me tomó por sorpresa como a cualquier otro costarricense. Y al igual que muchos, jamás pensé que fuese a revelar tantos secretos del gobierno, pero mucho menos pensé que me fuese a reventar a mí, que no tengo nada que ver con créditos bancarios, modificaciones de reglamentos o acciones que pudiesen favorecer a un empresario.

La gran cortina de humo

Estimado(a) costarricense, en este momento hay suficientes pruebas de acciones irregulares, o cuando menos sospechosas, de funcionarios del gobierno. Pero de momento, únicamente hay suspensiones o consecuencias en el Poder Judicial.

Si se es acucioso con la investigación realizada en la Asamblea Legislativa, todas las personas del Poder Judicial que se han presentado a comparecer HAN NEGADO PRESIÓN ALGUNA PARA RESOLVER DE LA FORMA EN QUE LO HICIERON. Todas han negado mi participación en las deliberaciones jurídicas realizadas, han justificado que sus decisiones se ajustaron a las exigencias de las leyes, sin embargo sigo siendo señalado y peor aún, alguien ha insinuado que el verdadero Gran Jefe soy yo.  Es absurdo e insultante. Este es un tema el cual quienes han querido convertirse en paladines de la justicia y la decencia deberían aclarar.

Uno se pone a pensar en cómo hay algunas publicaciones que, a pesar de tener acceso a información privilegiada sobre este tema y que, más bien parecen proceder de una agencia de investigación, sean incapaces de revelar quién es ese Gran Jefe.

¿Podría estar cierto periodista utilizando fuentes ilegales de prueba DISque para hacer periodismo de investigación?

Yo no lo sé… Pero debería investigarse.

Si hay algo oscuro en el Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial, la prensa y opinión pública deben poner los reflectores en la oscuridad y desaparecer toda duda o evidenciarla.
*

1- Texto tomado en parte y adaptado de Esquivel, Javier. «Golpes y juicios mediáticos: estrategias para la sucesión.» Mexican Times Piensa Global Opina Local, s.f.

2- Montalvo, Juan Carlos. «Los juicios paralelos en el proceso penal: ¿anomalía democrática o mal necesario?» Revista de Derecho y Política N°16, 2012: 105-125.

 

La recusación

La recusación

La labor del juez es el ejercicio de la justicia a través del cumplimiento de la ley, por lo que sus resoluciones no deben estar dirigidas a ganar popularidad y mucho menos cumplir fines políticos.

La independencia judicial es la piedra angular de toda democracia y en ninguna circunstancia puede utilizarse para servirle al político en sus luchas, cortinas de humo y mucho menos en sus venganzas.

Si miembros de los Supremos Poderes han sido señalados por posibles actos irregulares, lo que corresponde es una investigación rigurosa y respetuosa de la ley, con el fin de garantizarle a la población que la justicia será cumplida.

Lo que no corresponde son los juicios mediáticos, donde el fin no es la justicia, sino el servir a los intereses del que pueda mejor influir a la opinión pública.

La libertad de prensa debe servir para poner el foco en la oscuridad de la que se vale la corrupción y hacer presión para que se haga justicia. Pero nunca para servir como cortina de humo que nos distancie de llegar a una justicia rápida y cumplida.

En mi caso, cuando los reflectores apuntaron a mi vida privada, mi primer reflejo fue protegerme y al darme cuenta que se estaba poniendo en duda mi probidad como juez, lo primero que hice fue solicitar una investigación.

La recusación.

Ayer contesté el traslado de cargos conforme al plazo de ley. En el primer apartado solicité que varios señores magistrados no resolvieran mi caso por diferentes razones como el adelanto de criterio, ser mis testigos en el procedimiento, buscar que el expediente se ventilara públicamente (la ley establece que es privado) y otros por haber resuelto conmigo el expediente por el que se me investiga de los diputados Otto Guevara y Morales Zapata.

Sin embargo como en horas de la mañana se publicó en prensa parte del expediente, la Corte Plena que ya conocía de esto desde el mes pasado, sesionó de urgencia para suspenderme.

Antes de votar resolvieron las recusaciones y se dio la impresión que las estaba presentando en el acto para evitar la toma de decisiones, cuando lo que estoy solicitando es que mis testigos y quienes ya han dado a entender que soy culpable sin haber estudiado siquiera mis pruebas no sean mis juzgadores.

En el contexto actual donde se me endosa la responsabilidad de la modificación de reglamentos de importación, la gestión de créditos multimillonarios y se me criminaliza el conocer a alguien que muchas personas conocen, parece que aspiro a algo que no merezco, pero ser juzgado por jueces objetivos no es un capricho, es un derecho que garantiza la justicia en el resultado del procedimiento.

Aunque el expediente es privado es muy probable que se filtre nuevamente y cuando la opinión pública lea las recusaciones entenderá que fueron redactadas desde hace días y no ayer en la mañana.

¿Qué sería de una sociedad donde los tribunales toman decisiones para agradar un sector y no bajo criterios jurídicos y de respeto de derechos fundamentales?

Simple, sería una donde se daría mucho espectáculo para quienes observan el litigio y una absoluta desgracia para quien está litigando, ya que la sentencia se haría al tenor de la agenda del medio de comunicación protagónico o influyente.

De momento, quienes estamos siendo señalados, debemos ponernos a la orden de la justicia, tolerar el escrutinio público y esperar un respeto de nuestros derechos constitucionales.

 

Yo pagué mi tiquete de avión

Yo pagué mi tiquete de avión

El día de hoy conforme al plazo presentaré la contestación del traslado de cargos ante el magistrado instructor que lleva mi causa, en el documento está el detalle de mis actividades en el viaje a Panamá.

Pagué mi boleto de mi propio dinero y no viajé con ningún costarricense al país vecino, lo sostengo: me desplacé solo y allá fui recibido por una persona para actividades de carácter privado, no comerciales, ajenas a mi cargo y labor profesional.

Esta circunstancia personal y de fuerte repercusión en mi vida familiar, es explicada detalladamente, con los respectivos documentos, razones y pormenores en la contestación.

Lamento mucho que una persona en el Poder Judicial o en la aerolínea se presten para un juicio mediático, para publicaciones con información que no está completa, pese a que afirman basarse en el expediente disciplinario, al que aluden de manera selectiva y con el fin de perjudicarme.

Me seguiré defendiendo ante la instancia correspondiente, fuera de juicios mediáticos, en total respeto de la ley.

Yo pagué mi boleto, los motivos de mi viaje son totalmente ajenos a Bolaños, sus créditos o negocios, este señor nunca me ha pagado nada, esto es un asunto de mi vida matrimonial que estoy resolviendo en casa.

Sobre las llamadas de mi letrado

Sobre las llamadas de mi letrado

 

El 21 de setiembre se publicó la noticia “Segundo audio involucraría al Presidente, Mariano Figueres y Celso Gamboa” donde el abogado José Pablo Badilla y otro manifiestan tener un audio que me perjudica, mi respuesta fue clara: que se revelen los audios.

Hoy el licenciado Badilla alega temer por su vida (lo cual es muy serio, como abogado sabe que debe apersonarse al Poder Judicial para que solicite protección al OIJ) y luego despliega una teoría de conspiración donde tergiversa la declaración del exfiscal don Frankarlo Pessoa en la Comisión del Cementazo, pero la verdad es otra.

Existe una razón con fundamento legal, moral y de interés público por la cual existía un motivo en el tema. Nunca hubo influencia nuestra en el mismo y así lo indicó el señor Pessoa en la comparecencia, quien aclaró que el caso investigado no se relacionaba con la investigación que lleva a cabo la Asamblea Legislativa y que no existió presión alguna o solicitudes de información que se relacionaran con el fondo del asunto.

La confidencialidad de la misma no me permite revelarla por este medio, pero cuando salga a la luz, se comprenderá el porqué de todo.

¿De qué trata? Algo gravísimo que espero el Ministerio Público realice una autorización que me permita en la Asamblea Legislativa, cuando comparezca, dar los detalles con la tranquilidad de no estropear investigaciones en curso.

Mientras tanto aseguro categóricamente que Badilla especula como lo ha hecho en otros casos (en este sentido ver el voto 2010-1367 de la Sala Tercera) y los costarricenses deben preguntarse por qué tanta indignación por parte del señor cuando el Ministerio Público empezó a moverse.

Si existe el segundo audio o no, solo lo sabrán las personas que lo afirman, pero lo que sí sabemos es que se están dando detalles de supuestos contenidos, pero sin mostrarlo.

¡Para verdades, el tiempo!