Denuncias inverosímiles con fines “inexplicables”

Denuncias inverosímiles con fines “inexplicables”

Aunque parezca increíble, la Corte Suprema de Justicia se está prestando para la desnaturalización de su razón de ser, algo que genera profundo riesgo a la seguridad jurídica que sostiene la democracia: las denuncias inexplicables.

Por un lado me denuncian por supuestamente apropiarme de un expediente (como si esto fuera posible) y por otro lado mis compañeros que viajan con pasaporte diplomático todo el tiempo deciden que hay algo anómalo en las maletas de un magistrado.

Sobre la supuesta valija diplomática.

En el ampliamente conocido viaje a Panamá, al ingreso al país utilicé el pasaporte diplomático porque ya estaba en funciones, pero mis valijas no tienen privilegios: fueron revisadas como se hace con todo viajero ya que los únicos que tienen valija diplomática son los diplomáticos, los magistrados no tenemos (todo magistrado ha salido del país y lo tiene muy claro.) La investigación sobre mi “valija diplomática” no tendrá mayor sorpresa salvo que me inventen una valija diplomática, algo a lo que espero esto no llegue porque desataría nefasto precedente.

La apropiación del expediente libertario.

El expediente del caso por estafa, en el que figuran varios dirigentes libertarios llegó a mi para ser resuelto y ahora esto es denunciado por la magistrada doña Doris Arias.

Cuando el asunto llegó a la Sala III el expediente tuvo que superar el filtro de admisibilidad el cual estuvo a cargo del entonces magistrado presidente de la Sala III don Carlos Chinchilla, quien estudió el expediente y lo consideró admisible para su estudio por el fondo.

A favor de la propuesta de don Carlos estuvimos el entonces magistrado don Jesús Ramírez, doña Doris Arias, don Enrique Desanti (magistrado suplente) y mi persona. Se admitió de forma unánime.

Después de ese primer paso, la admisibilidad, se ingresa al análisis de fondo. La letrada Lennis Astúa recibe instrucciones del letrado al que ella estaba sustituyendo, este le indicó que ese expediente correspondía a mi despacho, lo hicieron llegar y procedí a dirigir el proyecto de sentencia conforme a la legalidad.

No tenía razones para inhibirme (como se le llama jurídicamente cuando el juez manifiesta que no puede atender el caso por diferentes razones como lo es el ser amigo de una de las partes) ya que no conozco a los imputados.

En este juicio fueron condenados don Ronaldo Alfaro y don Carlos Solano, mientras que el tercer imputado, don Roger Segura, falleció.

“¿Y don Otto Guevara?” sería la pregunta lógica después de ver la imagen que circula de la fiesta de cumpleaños de don Ronny Monge donde aparezco. Resulta que Guevara fue testigo en esa causa, no imputado (aunque de igual forma no soy su amigo).

El informe de la comisión es predecible.

Una comisión de la Asamblea Legislativa que presentará un informe tan serio, no debería adelantar criterios, ser tan parcial y doblegar la voluntad de magistrados que en desesperación por quedar bien con el jurado, hacen denuncias inexplicables.

En la controvertida decisión que tomamos en la Sala III, no hay mala fe, tráfico de influencias, ni nada ilegal, por más que quieran hacerlo ver así. Así que estas denuncias inexplicables más bien hacen parecer lo contrario.

Para verdades el tiempo.

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