La recusación

La recusación

La labor del juez es el ejercicio de la justicia a través del cumplimiento de la ley, por lo que sus resoluciones no deben estar dirigidas a ganar popularidad y mucho menos cumplir fines políticos.

La independencia judicial es la piedra angular de toda democracia y en ninguna circunstancia puede utilizarse para servirle al político en sus luchas, cortinas de humo y mucho menos en sus venganzas.

Si miembros de los Supremos Poderes han sido señalados por posibles actos irregulares, lo que corresponde es una investigación rigurosa y respetuosa de la ley, con el fin de garantizarle a la población que la justicia será cumplida.

Lo que no corresponde son los juicios mediáticos, donde el fin no es la justicia, sino el servir a los intereses del que pueda mejor influir a la opinión pública.

La libertad de prensa debe servir para poner el foco en la oscuridad de la que se vale la corrupción y hacer presión para que se haga justicia. Pero nunca para servir como cortina de humo que nos distancie de llegar a una justicia rápida y cumplida.

En mi caso, cuando los reflectores apuntaron a mi vida privada, mi primer reflejo fue protegerme y al darme cuenta que se estaba poniendo en duda mi probidad como juez, lo primero que hice fue solicitar una investigación.

La recusación.

Ayer contesté el traslado de cargos conforme al plazo de ley. En el primer apartado solicité que varios señores magistrados no resolvieran mi caso por diferentes razones como el adelanto de criterio, ser mis testigos en el procedimiento, buscar que el expediente se ventilara públicamente (la ley establece que es privado) y otros por haber resuelto conmigo el expediente por el que se me investiga de los diputados Otto Guevara y Morales Zapata.

Sin embargo como en horas de la mañana se publicó en prensa parte del expediente, la Corte Plena que ya conocía de esto desde el mes pasado, sesionó de urgencia para suspenderme.

Antes de votar resolvieron las recusaciones y se dio la impresión que las estaba presentando en el acto para evitar la toma de decisiones, cuando lo que estoy solicitando es que mis testigos y quienes ya han dado a entender que soy culpable sin haber estudiado siquiera mis pruebas no sean mis juzgadores.

En el contexto actual donde se me endosa la responsabilidad de la modificación de reglamentos de importación, la gestión de créditos multimillonarios y se me criminaliza el conocer a alguien que muchas personas conocen, parece que aspiro a algo que no merezco, pero ser juzgado por jueces objetivos no es un capricho, es un derecho que garantiza la justicia en el resultado del procedimiento.

Aunque el expediente es privado es muy probable que se filtre nuevamente y cuando la opinión pública lea las recusaciones entenderá que fueron redactadas desde hace días y no ayer en la mañana.

¿Qué sería de una sociedad donde los tribunales toman decisiones para agradar un sector y no bajo criterios jurídicos y de respeto de derechos fundamentales?

Simple, sería una donde se daría mucho espectáculo para quienes observan el litigio y una absoluta desgracia para quien está litigando, ya que la sentencia se haría al tenor de la agenda del medio de comunicación protagónico o influyente.

De momento, quienes estamos siendo señalados, debemos ponernos a la orden de la justicia, tolerar el escrutinio público y esperar un respeto de nuestros derechos constitucionales.

 

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