La transparencia es mi única arma.

La transparencia es mi única arma.

En las diferentes posiciones de servicio público que he ocupado he saludado a muchas personas, algunos de ellos se vuelven conocidos y muy pocos amigos, creo que es algo que viven todas aquellas personas de la vida pública.

Tengo 22 años de ser empleado público, inicié como conserje y hoy ocupo la posición de magistrado, eso es algo que me llena de orgullo porque demuestra que con empeño podemos salir adelante porque este país es de oportunidades.

Patrimonio congruente y transparente

Estas poco más de dos décadas me han permitido alcanzar un patrimonio normal para mi profesión, edad y posición: un vehículo, una vivienda de dos plantas en un barrio de clase media (que ni siquiera es condominio, está frente a vía pública) y un apartamento, lo cual todo se debe, porque tiene hipotecas y prenda respectivamente.

En estas más de dos décadas, el único ingreso familiar que recibimos es el salarial, el mío y el de mi esposa.  Juntos hemos obtenido los créditos que esperamos terminar de pagar posiblemente cuando estemos pensionados (préstamo a 25 años), como usualmente ocurre en clase media profesional.

Nuestras cuentas bancarias  reflejan la vida que tenemos, no nos falta pero no nos sobra, estamos bien construyendo lo que vamos a dejar a nuestros hijos.

Es por eso que mi historial financiero y el de mi esposa están abiertos a los señores diputados de la comisión que investiga créditos bancarios, acción que espero inspire a quienes también han sido aludidos en este tema por transparencia y tranquilidad nacional.

Así como abrí mi historial médico a la opinión pública, también se me hace necesario exponer lo que tengo en bienes, ya que en los últimos días se me ha señalado como intermediario de créditos multimillonarios, gestor financiero, miembro de sociedades multimillonarias nacionales e internacionales, tráfico de influencias, así como asesor de negocios internacionales ¿Pruebas? Como es lógico y esperable: Ninguna.

No tengo un bien que no pueda justificar porque en mi vida no hay un colón que no proceda de nuestro trabajo como pareja, me siento tranquilo frente a quienes levantan falsos y hacen preguntas de mala fe.

Ante un ataque que busca destruir lo que he construido con mucho esfuerzo, la transparencia es mi única arma.

Leer: Sensacionalismo y mala fe.

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