EL ASCENSO QUE NO PUDE DAR

EL ASCENSO QUE NO PUDE DAR

Uno cree que se va a morir. Cuesta respirar, taquicardia, sudoración, desorientación, como que uno no es uno y algo malo va a pasar. Se siente como morirse, pero uno no se muere, queda vivo pero profundamente agotado. El doctor me evaluó y me dio un diagnóstico sorprendente: “ataque de pánico”. Me sentí vulnerable.

No sabía qué era eso pero tuve que empezar a leer, comprender, escuchar las historias de personas que me pudieran inspirar, porque no le podía contar a nadie porque en nuestra cultura los hombres no hablamos de emociones y hasta tenía duda si esto me podía generar una “locura”.

Creo que unos problemas de salud severos que enfrenté acumulado con el estrés laboral me llevó ahí. Entonces empecé a cuidarme: fármacos, alimentación más balanceada, deporte, no más licor y adiós cigarro.  Un quebranto de salud me ayudó a cambiar mi vida y sané.

Este año en funciones propias del cargo viajé a México a un congreso.

Enfermé por un alimento el primer día, la llamada venganza de Moctezuma, eso me generó un severo problema estomacal que limitó mi participación en el evento, hice esfuerzos por estar hidratado y el último día, cuando estaba en el aeropuerto tomé los fármacos, los cuales hasta la fecha no sé si me cayeron mal por la afectación estomacal.

Llegué a la fila del aeropuerto y la esposa de un conocido me saludó. No me sentía nada bien, fui breve y amable pero el motivo del “saludo” era reclamarme el porqué su esposo no recibió un ascenso cuando fue subalterno mío en un puesto del Ejecutivo.

El piloto fue recomendado por mi persona, cuando era ministro, para capacitarse y llegar a ocupar uno de los principales puestos en la Administración, ya que tenía una excelente trayectoria al servicio del país y robustos atestados.

Se fue becado a Estados Unidos, una gran oportunidad que lamentablemente no fue aprovechada y perdió la beca en penosas circunstancias. Volvió al país y aunque pretendía el puesto la situación no era reversible, sin embargo se le reubicó en una posición administrativa, donde no genera riesgos a terceros, no pudo volar más, ni yo ni nadie podíamos hacer algo por el señor.

Estamos en la fila, guardé silencio cuando la señora del expiloto me reclama lo que le pasó a su esposo en norteamérica y que no se le ascendió. Me levanta la voz, me agarra fuerte el brazo, no me siento bien porque estoy enfermo, entonces le pido a la seguridad aeroportuaria mexicana que me ayuden, mientras la señora me graba.

Guarda el video y lo publica movida por resentimiento diciendo que estaba ebrio. Allá ella y su consciencia, legalmente no se podía ascender a su esposo ni mantener el puesto, yo estaba enfermo.

Volví al país bien, más hidratado, sin el efecto farmacológico fuerte, más repuesto y ese mismo día pude ir a una actividad escolar de mi hijo.

Ver siguiente artículo: La transparencia es mi única arma. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s